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Ayer

Ayer dormía la vida desierta,
Pensaba profunda y longeva la soledad
Arrecirsada husmeaba flameante y fisgonea
En los sedimentos esbozados del tiempo.
Ayer, fastuoso ostracismo
Exhalo la heurística del anacoreta
Rendida a la heteródita heterodoxia
Armonizada a la aversión del éxodo.
Ayer en el sigilo de la inconstancia
Yuxtapuesta al vacío del odio
Gimió al infausto latigazo de la pánfila
Crédula y caprichosa sed de la ignorancia.
Etopeya de un Lunauta
Un reflejo desterrado, olvidado, arrebujado.
Fragmentado su haz, escuálidos vagan sus colores, susurrando tiernos sueños de utópicos espejismos. Verdad y libertad. Ante tal adefesio, se irradian brillos y tonalidades adoptando formas eutrapélicas y distinguidas alucinaciones.
La noche esconde lo que el día no quiere ver, ufana la impetuosidad y bizarra la soledad; hay llantos que ríen y cielos que transcurren. Hay estrellas que lloran.
Un espejismo. Y la soledad, la Luna y la noche.

Distorsión. Continua por el camino recto, sin torcerte. Camina sin mirar, sin pararte a cavilar. Camina sin pisar la tierra, sin mirar al cielo, sin observar lo que quieras observar. No mires a la izquierda, no mires a la derecha. Camina y solo camina…
Limón claro de terciopelo
Cultivas borracho una flor
Y en falso crees que es tu olor
Lo que de verdad atrapas al vuelo.
Limón di tú sermón:
- El océano es tan grande,
Porque todo es amor -
Limón ríe tú corazón:
- Hoy nadas en La Luna,
Mañana buceas en el Sol. -
Limón de amarillo cielo
Riegas ebrio un color
Y en falso crees que es tú amor
Lo que de verdad es un pomelo.
Gritaba la soledad. Gritaba huidiza, silenciosa; produciendo un eco imperceptible, un gemido lejano en el vacío. Espirales de sonidos jugaban a disfrazarse en fugaces destellos, en una lluvia de pétalos, como hojas otoñales, como una renuncia imposible.
Los aullidos flotan en el aire, navegan en una mar de eterno oleaje. El mar, donde deposite mis versos de amor. Mecidos por la marea, donde llorar es tan solo el mar; donde tan solo es el mar…
Donde llorar es como tratar de olvidar, como gritar a la soledad y querer la mar;
Donde tan solo es la mar y mis versos aullidos donde gritaba la soledad.
Celos de La Luna

Como si fuera una estrella
Y de día, buscando, observara
Fundido en su luz, lo que perdura
Tras creer que era ella.
Mí estrella.
Mirada
Ostentar la lucidez, en la conflagración de la brillantez, es relucir y resplandecer lo luctuoso del fuego y del esplendor. La controversia es en lo diáfano, en la sécula lucerna, en el lumbre de la pendencia y en el halo del amor.
La claridad es lujuriosa, exorbitante en su exordio y fugaz en su fin. Tanto empecinamiento no deja ver la luz.
Aturdimiento; siempre tú mirada…
Tergiversar la circunstancia, redimir el transcurso; a merced de tú voluntad, yacer en un espacio vacío.
Ignorar no es olvidar
Y el silencio no es respuesta,
Dicen que en la vida hay que pararse y reflexionar, pero la vida no para.
En aras de tú influjo, de tú voluntad… Meceré los sueños e ignorare el transcurso.
