Gritaba la soledad. Gritaba huidiza, silenciosa; produciendo un eco imperceptible, un gemido lejano en el vacío. Espirales de sonidos jugaban a disfrazarse en fugaces destellos, en una lluvia de pétalos, como hojas otoñales, como una renuncia imposible.
Los aullidos flotan en el aire, navegan en una mar de eterno oleaje. El mar, donde deposite mis versos de amor. Mecidos por la marea, donde llorar es tan solo el mar; donde tan solo es el mar…
Donde llorar es como tratar de olvidar, como gritar a la soledad y querer la mar;
Donde tan solo es la mar y mis versos aullidos donde gritaba la soledad.
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